Causas
Entre el 10 y el 40% de la población mundial sufre síntomas de alergia: en total unos 630 millones de personas. El número de alérgicos aumenta cada año, especialmente entre los niños. Este aumento se produce por la combinación de varios factores, aunque la teoría más extendida es que prestamos mucha atención a la higiene, lo que hace que nuestro sistema inmunológico no esté suficientemente "estimulado". Dicha estimulación es necesaria para "fortalecer" nuestra respuesta inmunológica. A continuación mostramos algunos de los más importantes.
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Higiene
El aumento de la higiene que se ha producido en las
sociedades modernas parece tener un papel muy importante en la
causa de la alergia. Cuando nacemos, nuestro sistema inmunológico
está completamente "inmaculado". Durante el crecimiento, cuando
empieza a exponerse a toda clase de agentes extraños y peligrosos,
el sistema inmunológico se activa y se refuerza. Por supuesto,
nuestra resistencia no se estimula lo mismo que en el pasado, ya
que actualmente vivimos en lugares mucho más limpios. Parece que
cada día se acepta más, la posibilidad de que cuanta más higiene
haya en el ambiente, en el que el niño crece, más posibilidades
tendrá de desarrollar una alergia. Un buen ejemplo son los niños
que crecen en granjas: padecen menos alergia. -
la contaminación del aire
A menudo se dice que la contaminación del aire es
una causa importante del aumento de la incidencia de los síntomas
de la alergia. No obstante, el aire contaminado no parece que sea
la causa real de los síntomas, sino que los empeora. El aire
contaminado irrita las vías respiratorias, lo que aumenta la
probabilidad de sufrir reacciones alérgicas.
Además, el polen en suspensión en el aire contaminado se pega al hollín y a las partículas de polvo, lo que hace que cambie su estructura, aumente su acción alergénica y, por tanto, también las posibilidades de sufrir síntomas más graves de rinitis alérgica. -
Estilo de vida
El lugar y las condiciones en las que se vive
influyen mucho en la posibilidad de desarrollar una alergia. Si su
casa es cálida y tiene bastante humedad, vive en un clima ideal
para el ácaro del polvo.
Y por supuesto, de todos es conocido que fumar perjudica seriamente la salud. El tabaco acelera el desarrollo de las reacciones alérgicas, en parte porque hace que las vías respiratorias sean más sensibles a los alérgenos. Evite también los humos del tabaco (fumadores pasivos). -
Hereditaria
Existen claramente ciertos factores hereditarios
que influyen en la alergia. Pongamos unos ejemplos: si sólo su
padre o su madre tiene alergia, tendrá de un 20 a un 40% más de
probabilidades de contraer una alergia que si ninguno de los dos
fuera alérgico. Si tanto su madre como su padre son alérgicos, el
riesgo aumenta (de un 40 a un 75%). No obstante, la predisposición
hereditaria por sí sola no garantiza que vaya a desarrollar
síntomas alérgicos, ya que además influyen otros factores. -
Edad
La mayoría de
las alergias aparecen entre los 15 y los 20 años de edad. La
alergia a la leche de vaca es una excepción, ya que se manifiesta
en los niños. Cuanto más pronto se muestren los síntomas, más
riesgo hay de desarrollar otro tipo de alergia con la edad. Por
otro lado, hay personas que crecen sin padecer una sola alergia y,
en muchas personas, la alergia disminuye a los 40 años. No
obstante, los síntomas de la alergia parece que se manifiestan cada
vez en más personas mayores. Las causas de esta tendencia aún no
están claras. Lo que sí que se sabe es que cambiar mucho de
residencia tiene cierta influencia. Antiguamente no había tanta
tendencia a mudarse como ahora, y cada vez que nos mudamos a otro
lugar, el cuerpo se expone a sustancias a las que todavía no está
acostumbrado. -
Sexo
Los
síntomas de la alergia son más comunes en hombres que en mujeres.
Hacia los 20 años, por cada 100 hombres con alergia tan sólo hay 80
mujeres, aunque esta diferencia desaparece con la edad. Los hombres
y las mujeres no tienen la misma sensibilidad a ciertos alérgenos.
Por ejemplo, la alergia a los ácaros del polvo es más común entre
hombres, mientras que las mujeres son más propensas a sufrir
reacciones por hipersensibilidad a los gatos y al polen de los
árboles.

